El sábado pasado realizé las etapas del Camino Mozárabe de Málaga a Santiago entre Lucena, Cabra y Doña Mencía, etapa que toda ella transcurre por la Via Verde que está muy bien acondicionada, resulta una travesía muy agradable, atravesando parajes muy bonitos y con una luminosidad y colorido, para las fechas en que nos encontramos, excepcional. Todo ello muy bien señalizado, bien señalizado como vía verde, si bien es cierto que al pasar cerca a Cabra también figuran indicaciones de otras posibles rutas que la atraviesan (la de las lugunas, la de la ermita,...) pero las únicas señales que indican que por esa misma via transcurre el Camino de Santiago Mozárabe, son las que los humildes peregrinos han ido tímidamente pintando en forma de flechas amarillas, como si temieran que si por poner algo les fueran a recriminar.
El patrimonio de las Vias Verdes está bien definido y es importante el tenerlas y mantenerlas pero hay que conciliar su uso para las distintas actividades y aprovechar las sinergias que surgen. Es decir, por poner el indicativo del Camino de Santiago con cierta frecuencia (en los cruces de veredas, carriles o carreteras o cada cinco o seis kilómetros), la Via no va a abandonar su razón de ser pero si contribuiría al conocimiento público de que por ahí pasa el Camino, con lo cual nos ayudará de una forma muy simple a dinamizarlo y darlo a conocer.
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