El Ferrocarril de la Val de Zafán tuvo una corta historia. Aunque, desde 1863, ya se proyectó la idea de construir una vía ferroviaria que permitiera conectar a Aragón con un puerto de mar para comercializar sus productos, las obras no empezaron hasta 1891 en La Puebla de Hijar (Teruel), y hasta 1942 no llegó a Tortosa (Tarragona). En el diseño del trazado, que uniría la Puebla de Hijar con San Carlos de la Rápita (Tarragona), no solo se tuvieron en cuenta motivos comerciales, también se tuvo en cuenta una hipótesis militar, según la cual, ante una posible invasión desde los Pirineos, este tren abastecería toda la parte sur del Valle del Ebro, que actuaría como frontera natural. Y fueron motivos bélicos los que propiciaron que las obras se prolongaran hasta Tortosa, ya que la vía jugó un importante papel logístico en la Guerra Civil durante la Batalla del Ebro. Pero el último tramo hasta San Carlos de la Rápita no se llegó a concluir nunca, quedando con un trazado de 110 kms.
El ferrocarril, también conocido como “el Sarmentero”, ya que caminaba entre numerosos viñedos, estuvo en funcionamiento durante 31 años, hasta que en 1973, con el hundimiento de un túnel, cayó en desuso.
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