La primera semana de agosto de 2009 mi mujer y yo hicimos nuestra primera vía verde en bici, con nuestros dos niños de 4 y 7 años. Resultó Impresionante, desde el primer momento en que nos adentramos en ella, en Proaza, tras cruzar el puente sobre el río Trubia. Tuneles de densa vegetación asturiana y roca, desfiladeros y agua, permiten disfrutar de ella en pleno mes de agosto. Un auténtico paraíso, únicamente interrumpido por algún peligroso cruce de carretera, especialmente si se va con niños (¿por qué no hay reductores de velocidad en las intersecciones con esta vía?). También echo en falta que no se haya conservado ningún resto de la vía y sus ferrocarriles y vagonetas, y algún cartel que ilustre su historia a lo largo del camino. Pero por lo demás, es una increíble experiencia, y una delicia para los niños por su suave pendiente.
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