El sábado 17 de octubre 09, con un esplédido tiempo otoñal, hicimos nuestra tercera vía verde con los peques de 4 y 7 años, acompañados de otros tantos padres y niños de entre 4 y 8; pero sólo el primer tramo de 17 kms (más los de vuelta) hasta el primer pueblo de Aldeanueva. Comimos sobre el río Tajo, después del viaducto (km13), con unas vistas espectaculares. El camino es muy sencillo y llevadero, prácticamente llano, con algo de subida desde el río Tajo hasta Aldeanueva. Para nuestra sorpresa y especialmente de los peques, encontramos un montón de cervatillos a pie de camino, en el monte-encinar antes de llegar al Tajo. La vuelta al atardecer, por las vegas cultivadas del río, es de esos momentos difíciles de olvidar. Es una ruta muy recomendable para familias con niños, siempre que se haga con poco calor, ya que apenas hay sombra en el camino. El "pero" de la vía es, como ya hemos visto en la del Tajuña, el escaso afecto que la tienen los pueblos por los que pasa, lo que se traduce en alarmante falta de cuidados, limpieza y hasta la más básica señalización. A la salida de Calera y Chozas había botellas de alcohol rotas, con enorme riesgo para los niños, aparte de plásticos y otros restos no muy agradables. Por otro lado, el estado en que se encuentran los antiguos apeaderos muestran una España decrépita, que vive de espaldas a su patrimonio cultural y natural, reflejando una filosofía que entiendo que es incompatible con la propia de las Vías Verdes. En todo caso, ya estamos deseando hacer la segunda parte, desde Aldeanueva hasta el siguiente embalse. Es una delicia, que hay que cuidar y hacer que se cuide. Son muchas las instituciones públicas (Ayuntamientos, administraciones turísticas autonómicas, Adif-Renfe, Ministerio de Medio Ambiente..), y con un poquito de esfuerzo de cada una de ellas, se conseguirían grandes logros.
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