Realmente poco se sabe de aquellos trenes ya que, al pertenecer siempre a una compañía privada, la información sobre su actividad desapareció casi con el propio ferrocarril. Los primeros proyectos ferroviarios que afectaban a la zona, fechados hacia 1890, versaban sobre un ferrocarril de Haro a Pradoluengo. Posteriores planes desarrollaron posibles ramales hacia Burgos desde Belorado. En 1891 se planteó un ramal que, con origen en Casalarreina, se dirigía a Ezcaray.
Finalmente, tras muchas idas y venidas con proyectos y concesiones, el único ferrocarril existente en La Rioja Alta (además del trazado de vía ancha del Valle del Ebro) fue el que nos ocupa, el Haro-Ezcaray. El primer tren circuló por la línea el día 9 de julio de 1916.Pero como buen ferrocarril de vía estrecha en zona rural, su devenir fue muy modesto y su plantilla nunca excedió los 85 empleados.

El año 1956, en uno de los mejores momentos del ferrocarril, éste llegó a transportar 34.000 toneladas de mercancías y 210.000 viajeros. Pronto estas cifras cayeron espectacularmente debido, por una parte, al despoblamiento de la comarca y, por otra, a la competencia del automóvil.
Poco a poco el ferrocarril fue perdiendo rentabilidad, siendo finalmente clausurado una fría mañana del 15 de enero de 1964.
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