Hicimos la ruta el 11 de junio de 2011, sin nadie más en el camino, es sorprendente y recomendable, coincido en que la zona de Galicia pierde el encanto al ser asfaltada, pero es la única vía verde que tenemos los gallegos. Lo mejor los túneles, que a pesar de estar sin luz es emocionante el atraversalo con los peques. Nos encontramos ciervos, ardillas, y volvimos muy contentos.
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