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Km 0.
El camino
del carrilet tiene una marcada
pendiente de descenso desde Olot
(440 m) hacia Girona (70 m), con una
cota intermedia en el Coll d’en
Bas, situado a 600 m.
Por ello se plantea una ruta
de descenso desde Olot a Girona,
itinerario que permitirá disfrutar
más plácidamente de 54 km de ruta
a través de los verdes paisajes de
estas comarcas.
La
ruta arranca en la estación
de Olot, la cual conserva en
perfecto estado su edificio de
viajeros. Junto al río Fluvià y el
parque de la Font de Sant Roc, la vía
abandona Olot atravesando un túnel
artificial bajo la ermita
de Sant Roc.
En
el Km. 2,5 el viajero llegará al
antiguo Apeadero
de Sant Privat que aún
conserva su modesto andén. Desde
aquí, una larga recta abre un surco
entre los tupidos maizales que tapizan
estos llanos del somontano volcánico.
En Les
Preses (Km. 4), la vía
se transforma en una calle más del
pueblo, manteniendo su identidad. Ya
cerca de la salida del pueblo, la
solitaria estación, convertida hoy en Centro
de Información Ambiental, es
un punto de parada obligatoria donde
conocer, con más detenimiento, el
entorno natural.
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Km 7.
A la salida de la estación, la
original traza del ferrocarril se
pierde entre campos de labor. Para
nuestra tranquilidad, la
señalización de la Vía Verde nos
muestra la ruta a seguir sobre unos
caminos que, 500 m. más adelante,
cruzan la carretera. Desde aquí, la
vía se dirige hacia Sant
Esteve d'en Bas
(Km. 7), y a partir de esa
población se abandona el antiguo
trazado que ha sido cortado en
diversos lugares por la nueva
carretera. Por aquí vamos
ganando altura poco a poco y, tras
cruzar con sumo cuidado la nueva
traza de la carretera C-152,
encontraremos al otro lado la
antigua carretera. Sobre su curtido
y casi olvidado asfalto remontaremos
leves rampas hasta llegar, en el Km.
11, al Coll
d'en Bas.
En
este tramo la vía del ferrocarril que
atravesaba la sierra por un túnel,
fue ocupada por la nueva carretera, la
cual ensanchó para ello el angosto
túnel ferroviario. Esta ascensión de
apenas 1,5 Kms, ofrece unas bellas
perspectivas de la Val
d'en Bas, llamada por aquí
"La Suiza de Cataluña". El
cómodo descenso del puerto desemboca
en la actual carretera al otro lado
del túnel, punto desde el que la
traza ferroviaria, a la derecha de la
carretera, recupera su independencia y
es plenamente transitable (Km. 12).
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Km 14.
Un
fuerte descenso permite el
acercamiento hasta el Apeadero
de Sant Miquel de Pineda,
en el Km. 14. Junto al andén se
levanta la ermita románica de Sant
Miguel.
Hacia abajo, las pendientes se
incrementan camino de Sant
Feliu de Pallerols.
Sobre un angosto valle y tras cruzar
el río Bruguent, la vía se pega a
la carretera para acceder a Sant
Feliu de Pallerols.
(Km. 17), donde aún se
conserva, aunque en muy mal estado,
su estación.
La
ruta del carrilet prosigue
hacia Les Planes. En este tramo se
pasa al pie del milenario Castillo
d'Hostoles,
situado en una atalaya sobre la vía.
En el Km. 22 se llega a Les
Planes,
localidad en torno a la cual la vía
dibuja un enorme arco para perder
altura de forma suave.
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Km
22.
Desde Les Planes se abre uno de los
tramos más atractivos del
ferrocarril La vía se interna en un
camino de continuo descenso
entre bosques y junto al río, lejos
de la carretera y las pobalciones.
Sobre puentes y espectaculares
trincheras, el viajero llegará
hasta el Apeadero
de Font Picant,
en el Km. 28. Una amplia escalinata
desciende hasta donde antaño se
levantaba un entrañable hotel. Muy
cerca, miles de litros de agua del
manantial son embotelladas
diariamente para ser consumidos en
mesas de toda España.
El
camino, ahora más angosto, se
acerca hacia Amer, centro logístico
del ferrocarril situado en el Km.
30. Los antiguos talleres acogen hoy
a los bomberos locales, conservándose
también en relativo buen estado el
edificio de viajeros, el muelle y su
peculiar cantina. Apenas un kilómetro
más adelante, la vía del
ferrocarril vuelve a desaparecer
bajo la carretera, pero la Vía
Verde esquiva el tráfico usando el
viejo Camino Real (este
camino presenta algunas rampas
empinadas, con firme de cemento, que
pueden resultar un tanto delicadas
para los ciclistas poco
diestros).
Una
vez en la carretera, será preciso
seguir de nuevo junto a ésta hasta
llegar al cercano puente sobre el río
Ter (300 m.)
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Km.
34.
Al otro lado del río la Estación
de El Pasteral,
en el km 34, marca la entrada a otro
tramo muy diferente. Un rectilíneo
trazado se abre entre los cultivos
llegando, 2 km más adelante, a la
localidad de La
Cellera de Ter.
El ferrocarril cruzaba la Riera de
Osor y penetraba, en apenas 1 Km, en
Anglès
(Km
37). Esta villa de fuerte sabor
medieval conserva su estación pero
perdió gran parte del trazado
ferroviario a favor de una variante
de carretera. La Vía Verde se ha
abierto camino al la vera del
asfalto pero también merece la pena
callejear por sus empedradas calles
plenas de ecos del medievo.
Desde
Anglés, el trazado del ferrocarril
se emparejaba a la carretera hasta
llegar a Girona. El río Ter
flanquea por la izquierda la senda
del carrilet mientras se suceden sus
estaciones:
Bonmatí, Bescanó, Salt
y, definitivamente, Girona.
Todo el camino discurre plácidamente
entre frondosas choperas, pasando
por lugares tan espectaculares como
el Paso
de la Pilastra,
situado en el Km 49
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Km.
52.
AA
partir de aquí, la Vía Verde
abandona el viejo trazado
ferroviario poco antes de llegar, en
el km 52, a Salt,
esquivando la más difícil travesía
urbana de Salt y Girona. La ruta,
bastante señalizada, prosigue a
orillas del Ter sobre caminos
rurales entre preciosas choperas,
pasando junto al casco urbano de
Salt y penetrando a Girona,
en el km 54, por el Parque
de la Devesa:
¡atención a los cruces con
avenidas a la entrada del parque!.
Sugerimos una visita por todo el
espectacular casco antiguo de Girona
que es un buen ejercicio físico y,
sobre todo, cultural. A
los que les sepa a poco esta ruta,
pueden proseguir hasta las orillas
del Mediterráneo en Sant Feliu de
Guíxols por la Vía Verde
Girona-Costa Brava.
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