Este
pequeño carrilet fue el primer
ferrocarril español con una
anchura de vía de 75 centímetros.
Tras muchas discusiones sobre su ancho
y su trazado definitivo, el empeño
de los vecinos de Sant Feliu logró
que, en 1892, se iniciara el servicio
de este carrilet, conocido cariñosamente
en la zona como el “Feliuet”.
Su modesta existencia tuvo momentos
de gran auge, especialmente en la
posguerra, cuando, dada la falta de
transportes por carretera, experimentó
sus mejores cifras de viajeros y mercancías.
Entre las cargas del ferrocarril hay
que citar especialmente el tráfico
de planchas de corcho y tapones, que
en las fábricas de Cassà
y Llagostera tenían unos importantes
centros de transformación .
Como
en tantas ocasiones, la pérdida
de tráfico hizo que la compañía
ferroviaria se viera en la obligación
de ceder su concesión al
Estado en 1963. A pesar de los empeños
de los gestores de esta línea,
que apostaron fuerte por su desarrollo
y por su conexión con el
carrilet de Olot, con un ensanche
al ancho métrico de ese ferrocarril
y una gran modernización
del material móvil, en 1969
fue definitivamente cerrado este
entrañable carrilet.
“El
Feliuet” era el nombre cariñoso
con el que los paisanos de estas
tierras bautizaron a “su”
tren. Tan pequeño carrilet
estaba muy ligado a la historia
de la comarca y su recuerdo evoca
curiosas anécdotas, que evocan
la penalidades de la explotación
durante la posguerra, de aquellos
viajes en que los vecinos de Girona
bajaban a tomar las aguas de Font
Picant o a bañarse en la
playa de Sant Pol; de las precauciones
de los maquinistas para que, en
los secos veranos, no prendieran
fuego con las chispas de las locomotoras
a los densos bosques que se extendían
entre Llagostera y Font Picant.
Su último día de circulación,
fecha contra la que lucharon todos
los trabajadores del ferrocarril,
fue una jornada luctuosa para la
comarca, que se volcó en
pleno en los andenes a despedir
al último tren.