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a ruta que
proponemos era el extremo norte de
una gran línea ferroviaria que
tenía su origen en Barcelona. El
principal objetivo del tendido de
esta vía era colocar en el puerto,
y la rica zona industrial de
Barcelona, el carbón que
generosamente se escondía bajo las
laderas de la Sierra Caballera, en
Ogassa, a pocos kilómetros de la
histórica ciudad de Sant Joan de
les Abadesses.
De
hecho fue una empresa minera,
Ferrocarril y Minas de San Juan de las
Abadesas, la encargada de construir
esta difícil línea que ascendía
penosamente por las orillas del Ter.
Inaugurado en 1880, el servicio de
viajeros se limitó hasta Sant Joan.
Tras unos años como empresa
independiente, la poderosa Compañía
de los Ferrocarriles del Norte de
España, popularmente la Compañía
del Norte, se hace con esta línea y
la integra dentro de su amplia red
catalana.
En
los años 20 se electrifica todo el
trazado, lo que ayuda a mejorar la
explotación de este ferrocarril.
Precisamente fue en esta década
cuando su tramo final se vio animado
por el tráfico que generaba la nueva
línea del Ferrocarril Transpirenaico,
construida por el Estado desde Ripoll
hasta la frontera hispano-francesa,
entre Puigcerdá y La Tour de Carol.
La
crisis de la minería en esta comarca
hizo que el tramo final de este
ferrocarril, entre Ripoll y Ogassa,
entrara en declive. Si bien en un
principio esto sólo afectó al
tráfico mercante, debido a la falta
de mantenimiento y la progresiva
pérdida de calidad de la vía se
tradujo en un descenso continuo de
viajeros. Finalmente, a principios de
la década de los ochenta, se produjo
suna suspensión temporal del tráfico
por motivos de seguridad que a la
larga, en 1985, derivó en una
clausura definitiva. |