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igual que en otras ocasiones, hay
que remontarse al General Primo de
Rivera y su Ministro de Obras
Públicas, el Conde de Guadalhorce,
para explicar el origen de este
trazado ferroviario. El plan de
expansión de líneas de
ferrocarril, gestado en 1926,
contemplaba la creación de nuevas
líneas, creando así una auténtica
malla ferroviaria. Esta vía se
concibió como unión entre Talavera
de la Reina (Toledo) y Villanueva de
la Serena (Badajoz), pasando por la
monacal villa de Guadalupe
(Cáceres), uniendo los valles del
Tajo y del Guadiana.
Las
obras se iniciaron a buen ritmo a
finales de los años veinte del pasado
siglo. Legiones de obreros, junto con
antiguos campesinos, excavaron los
montes vírgenes y elevaron toneladas
de hormigón sobre los ríos para
tender elegantes y esbeltos viaductos.
La
guerra y sus miserias cayeron como un
mazazo sobre este proyecto. La
posguerra, el automóvil y la
despoblación de los campos se
confabularon contra el proyecto de
construcción del ferrocarril. Sus
obras languidecieron hasta que un día
alguien se olvidó de ellas. Cuando se
abandonaron ya estaba construida toda
la explanación, excepto unos 20 Kms.
del tramo de Villuercas, con sus
estaciones dispuestas a recibir las
vías y señales. Incluso se llegó a
tender vía desde Villanueva hasta
Logrosán, tramo que fue entregado a
Renfe y que llegó a disponer de
empleados adscritos a la línea, pero
hasta esas vías son hoy sólo un
recuerdo.
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