El ferrocarril del Plazaola, que unía las ciudades de San Sebastián y Pamplona, tuvo sus inicios como un modesto ferrocarril minero que comunicaba las minas de Plazaola con la estación del Ferrocarril del Norte en Andoain.
Este primer trazado fue el soporte para una ulterior ampliación en 1914 hacia San Sebastián y hacia Pamplona. El nuevo ferrocarril, de ancho métrico, se diseñó para viajeros y mercancías, teniendo siempre una modesta historia. Tras la guerra civil la situación económica de este ferrocarril, que no era muy espléndida, fue tornándose crítica. Por fin, las riadas del año 1953 se llevaron algunos puentes del ferrocarril y parte de la vía, circunstancia que sirvió como excusa definitiva para el cierre del ferrocarril.