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Km 0.
El inicio
de esta Vía Verde se produce
en el viaducto
del río Guadajoz.
Este impresionante puente vuela
sobre el cauce del Guadajoz, límite
natural entre las tierras de Jaén
y Córdoba. Tras cruzar el
río se asciende por una suave
pero continua cuesta entre olivares.
La vía va dejando atrás
el Guadajoz y se pega al terreno,
trazando atractivas curvas y calando
el terreno en grandes trincheras.
Esta remontada toca a su fin unos
tres kilómetros más
arriba, concretamente en el llamado
Collado
de las Arcas.
En este punto se apreciarán
los restos de un antiguo apeadero
del tren y otro más veterano
cargadero de mineral. A partir de
aquí llegamos a uno de los
espacios más atractivos de
esta ruta: la Laguna del Salobral.
En este
paraje, la vía se eleva desde
el principio en un terraplén
que, sumado a la cota natural del
terreno, hace que la antigua plataforma
ferroviaria sea un lugar excepcional
para contemplar la Laguna
del Conde o del Salobral.
Con este fin se han acondicionado
una serie de miradores hacia la
lámina de agua. Si queremos
ver alguna ave en este humedal es
la primavera la época más
propicia del año, cuando
la laguna se colma de agua y patos.
Dejamos atrás laguna y patos
y seguimos camino. Entre nuestros
habituales olivos alcanzamos la
carretera N-432, en un punto donde
un peligrosísimo paso a nivel
ha sido suplido por una pasarela
que nos pone sin riesgos al otro
lado.
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Km 10.
Una
suave ascensión entre amplias
curvas nos permite llegar, a la
estación
de Luque.
Un emprendedor empresario ha asumido
la gestión del viejo edificio
ferroviario y lo ha convertido en
un restaurante que ha recuperado
muchos elementos de la antigua explotación
ferroviaria. Reemprendemos camino
hacia la siguiente escala: Zuheros.
Previamente
podemos aprovechar para subir a
la roquera villa de Luque, por un
camino de tierra que trepa desde
la misma estación. Un serrano
recorrido al pie de las peñas
de la sierra nos va a acercando
hasta Zuheros pequeña localidad
pero con sus atractivos bien concentrados.
Antes de llegar, no obstante, pasaremos
a orillas de la piscina, tras el
cual llegaremos a los restos del
apeadero.
Las viviendas del pueblo se encuentran
a una cota superior a la de la vía,
ascensión que tiene una buena
recompensa: pasear las calles de
Zuheros, máxime si se recorren
en primavera, en plena floración.
Desde la plaza de esta localidad
se tendrá una de las mejores
perspectivas de esta vía
verde, el único camino llano
entre tanta sierra.
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Km 17.
En el regreso
a la vía, nos encontramos
con el
puente de Zuheros.
Situado a pocos metros del apeadero,
este cruce sobre el Arroyo Bailón
aparece en todos lo catálogos
de puentes con valor monumental.
Su estructura es metálica
y tiene una atractiva planta en
curva.
Entre olivos nos vamos acercando
a otra villa encaramada en una colina:
Doña
Mencía.
Nuestra vía esquiva el pueblo,
llegando a su estación (Km
20) que, como en el caso de Luque,
también ha sido habilitada
como restaurante. Dejamos atrás
Doña Mencía.
La Vía Verde mantiene ahora
un trazado con casi nula pendiente,
lo cual se consigue gracias a ingentes
movimientos de tierra. Espectaculares
terraplenes y profundas trincheras,
sostenidas estas últimas
con elegantes muros de sillería.
Como una
constante en toda la vía,
a cada poco se suceden las casillas
de ferroviarios, de las cuales,
la situada en el Km 22 ofrece unas
preciosas perspectivas de aquella
localidad.
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Km 26.
Tras cruzar sobre un puente la vieja
carretera de Cabra, se accede al
único túnel de esta
vía: el
Túnel del Plantío.
De apenas 140 m a partir de aquí
se inicia el descenso hacia la villa
de Cabra. En este tramo el terreno
se encrespa sobremanera y abundan
los grandes movimientos de tierra
y alguna que otra espectacular obra
de fábrica.
Contorneando el
cerro Alvarillo,
la vía afronta el paso del
Arroyo del Fresno a través
de uno de los viaductos más
espectaculares del ferrocarril:
el Viaducto
de la Sima de 132 m.
Un kilómetro más adelante
cruzaremos otro viaducto, el de
"Los
dientes de la vieja",
de menor porte que el anterior (solo
25 m) sobre la carretera. Cruzaremos
en otras dos ocasiones con la carretera,
a nivel y desnivel respectivamente
y, al poco, vislumbraremos la villa
de Cabra, a la que llegaremos tras
un sinuoso recorrido
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Km.
33.
La estación egabrense y su
edificio ha sido recientemente restaurado
para acoger el Centro
de Interpretación del Tren
del Aceite,
exponiendo los datos básicos
de aquel ferrocarril, la Vía
Verde y la comarca de La Subbética.
Parada obligada
Dejamos atrás
Cabra volviendo a tierras de olivos,
avanzando hasta llegar en un entorno
especialmente calmo hasta el viaducto
del Barranco del Alamedal.
(Km 39). Tras éste se inicia
un tránsito a zona de viñedos,
aproximándonos hacia la ciudad
de Lucena. Hay que hacer obligada
escala en el Centro de Turismo y Ocio de la estación de Lucena, antiguo complejo ferroviario puesto en valor. El edificio principal cuenta con un centro de interpretación de la artesanía y tradiciones de Lucena y una oficina de información turística (Km 44).
Dejamos
la estación de Lucena y,
tras cruzar por nuevos puentes varias
carreteras, dejamos la ciudad por
una zona industrial en paralelo
a la carretera de Córdoba.
En un suave y sinuoso descenso,
cruzando algún que otro pontón
metálico sobre vaguadas o
caminos, alcanzamos la última
estación de nuestra ruta:
Moriles-Horcajo.
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Km.
53.
La estación,
un elegante edificio muy bien conservado
se ubica en la pedanía lucentina
de Las
Navas de Selpillar, actualmente se encuentra en fase de recuperación para albergar en su interior un centro de interpretación sobre el vino Montilla-Moriles.
Este enclave, en sentido práctico,
es casi el fin de la Vía
Verde de la Subbética a fecha
de hoy.
La traza
recuperada se prolonga otros cuatro
kilómetros más, hasta
la raya entre los términos
de Lucena y Aguilar, pero será
necesariamente un itinerario de
ida y vuelta.
Confiemos
que en no mucho tiempo se desarrollen
los trabajos que prolonguen la Vía
Verde hasta la ciudad
de Puente Genil,
distante unos 10 kms.
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