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En Vitoria/Gasteiz el antiguo trazado del Ferrocarril Vasco Navarro ha sido engullido por el crecimiento urbano. Por ello, los tramos I y II de la vía verde del Ferrocarril Vasco Navarro quedaron separados e inconexos. Sin embargo, el ayuntamiento de Vitoria/Gasteiz ha suplido la travesía urbana de la antigua vía con un trazado alternativo no motorizado (Tramo 0). Carriles bicis (bidegorris) y la Vuelta al Anillo Verde dan continuidad a la Vía Verde a su paso por la capital alavesa. Vitoria/Gasteiz presume de una extensa red de carriles bici, que la convierten en un modelo de ciudad ciclable y sostenible. Los carriles bici tienen un característico firme de color rojo, que en Euskadi son conocidos como Bidegorris (camino rojo). Vitoria/Gasteiz también presume de verde con la recuperación de los espacios naturales que la rodean y conforman el Anillo Verde. La Vuelta al Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz es la ruta que rodea la ciudad, enlazando todos los parques que forman el Anillo Verde. La Vuelta está señalizada mediante postes direccionales, balizas del Anillo Verde (identificables por un círculo con tres puntos verdes) y paneles informativos.
Advertir que la Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro no está descrita en un solo sentido. Con Vitoria/Gasteiz como punto de partida, la capital vasca es origen tanto para el primer tramo, descrito en sentido norte, como para el segundo tramo, descrito en sentido sur-este.
Los tramos segundo y tercero de la Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro casi cubren los 69 km de antigua vía entre la capital vasca y la localidad de Estella. Queda pendiente por completar el recorrido con la llegada a la ciudad del Ega. Aunque se han recuperado los 3 Km más inmediatos a Estella (incluido el túnel de Zubielqui), aún faltan por acondicionar 6,5 Km en tierra de nadie. Este tramo, que actualmente se ha de hacer por una transitada carretera o pistas alternativas, nos impide llegar de forma cómoda y segura a un final monumental como es Estella, donde conectar con una de las mayores aventuras en territorio peninsular: el Camino de Santiago Francés.
Antes de partir, también advertir sobre la duplicación del kilometraje entre Vitoria-Gasteiz y Murieta. Los hitos kilométricos que encontraremos a pie de vía se corresponden con el kilometraje realizado desde Estella. Pero por el sentido inverso a nuestro discurrir, en la presente descripción el kilometraje tiene su origen en Vitoria.
TRAMO 0: Vitoria/Gasteiz.
Travesía de la capital vasca
La Travesía de Vitoria/Gasteiz comienza en el límite norte del casco urbano. La Vía Verde del Ferrocarril Vasco Navarro bordea el amplio aparcamiento de las piscinas de Gamarra y se prolonga hacia el centro urbano siguiendo todavía el trazado original del ferrocarril. El inconfundible carril rojo describe una larga recta en un pasillo verde perfilado por hileras de árboles, entre los polígonos industriales de Betoño y Gamarra. El trazado original del tren concluye en una bifurcación, interrumpido al frente por una nave. El ramal derecho, un angosto pasillo entre naves industriales, desemboca pocos metros más adelante en la calle Zaramaga.
Nos servimos ahora de la red de carriles bici (bidegorris). Al frente, un carril bici cruza las calles Zaramaga y Madrid, y corre a lo largo de esta última hasta una amplia glorieta, donde cruza sucesivamente las calles Madrid, Zaramaga y Deba Arrola, hasta posicionarse en la avenida Juan Carlos I. Siguiendo el amplio bulevar central de esta última avenida, se alcanza la Vuelta al Anillo Verde, identificado por un poste direccional con el emblema del Anillo Verde (tres puntos dentro de un círculo) e indicadores.
Tomamos el Anillo Verde en dirección a Olarizu (a la derecha). Tras cruzar la calzada de la avenida Juan Carlos I, seguimos las señales de la Vuelta al Anillo Verde a lo largo del parque lineal de Puerta Europa y los sucesivos parques que conforman el costado este del Anillo Verde de Vitoria/Gasteiz, hasta alcanzar la pasarela sobre la línea de ferrocarril Madrid-Irún. Al otro lado de la vía, la Vuelta al Anillo Verde bordea el polígono industrial de Uritiasolo, para conectar con el tramo II (sección sur) de la vía verde del Ferrocarril Vasco Navarro en Puente Alto, muy cerca del ruinoso edificio de automotores.
La sección norte y sur del Vasco Navarro también se pueden unir sin entrar en el centro de Vitoria/Gasteiz. Podemos sortear el casco urbano por su costado este, utilizando la Vuelta al Anillo Verde. En el puente del Vasco Navarro sobre el río Zadorra, seguir las balizas del Anillo verde y los postes direccionales en sentido Salburua y olarizu, para enlazar con la sección sur del Vasco Navarro en las inmediaciones de Puente Alto. Esta opción son 8,5 km.
TRAMO I: Vitoria/Gasteiz-Puerto de Arlabán
De la capital vasca a la Sierra de Elgea a través de La Llanada Alavesa
Km 0
La sección norte del Ferrocarril Vasco Navarro se corresponde a la línea que iba desde Vitoria/Gasteiz hasta el barrio de Mekolalde (Bergara. Guipúzcoa). La Diputación Foral de Álava ha recuperado de esta sección, como Vía Verde, el tramo entre la capital vasca y la muga de Álava y Guipúzcoa; si bien la antigua vía también es transitable desde la muga hasta la antigua estación de Salinas de Léniz/Leintz Gatzaga (Guipúzcoa), en el puerto de Arlabán.
El punto de arranque se localiza en la periferia norte de la ciudad de Vitoria/Gasteiz, concretamente en el aparcamiento este del parque de Gamarra, junto al moderno, irregular y verde edificio que acoge la piscina cubierta municipal. En este lugar, un cartel con un mapa de la vía verde marca de manera clara el comienzo de esta ruta que, en sus primeros cuatro kilómetros, tiene un firme de asfalto. El camino enfila decididamente hacia el norte sobre el rastro original del ferrocarril, atravesando el paisaje agrícola de La Llanada Alavesa. Esta comarca presenta el aspecto de una vasta superficie llana, prácticamente encerrada por diversas cadenas montañosas. Lo plano de estos campos de labor permitió el desarrollo de la vía de forma rectilínea, sin curvas que alteren el paso del viajero. Al frente, dominando todas las perspectivas, el terreno se rompe y se eleva en las quebradas de la Sierra de Elgea, última balconada de la meseta antes de despeñarse hacia el mar.
Dejamos atrás el casco urbano de Vitoria/Gasteiz cruzando, sucesivamente, un puente de hormigón sobre el caudaloso Zadorra, una pasarela de nueva factura sobre el barranco posterior y un paso inferior de la autovía del Norte (A 1). El Zadorra avena la “cantimplora” de Euskadi, un sistema de embalses localizado en su cabecera del que beben, además de Vitoria/Gasteiz, las densas zonas urbanas del bajo Nervión. Ascendiendo una pendiente casi inapreciable, a poco de superar la barriada de Gamarra Menor (km 1,2) se cruzan pasado y futuro. El antiguo trazado del Ferrocarril Vasco Navarro pasa bajo un imponente viaducto del tren de alta velocidad.
En el km 2 se pasa por la estación de Durana, de la cual sólo se conserva la vivienda del jefe de estación, convertida hoy, para solaz de los viajeros, en un agradable asador en el que tomar un descanso (y lo que se tercie...). La vía verde prosigue su recta trayectoria hacia Retana/Erreteana, situada en el km 3,3. En esta localidad, su vieja estación se conserva en perfecto estado, aunque hoy tiene uso residencial.
En la salida de Retana existe un panel del itinerario ciclista entre Escalmendi y la presa del pantano, alternativa que se dirige hacia el este por carreteras locales en busca del cercano embalse de Ullibarri-Gamboa, humedal de gran biodiversidad.
En el cruce a nivel con la pista de acceso a la barriada de Amarita (km 4) acaba el asfalto y comienza el firme de tierra compactada. En las inmediaciones de Amarita hay un robledal-isla a la vera del Zadorra, lo que da lugar a un microbosque de gran diversidad: robles y arces se funden con fresnos, chopos, sauces y alisos.
Tras pasar de forma consecutiva bajo la línea férrea de alta velocidad y la nueva autovía AP-1 (km 5,9) el terreno se torna más quebrado. Adosada a las estribaciones del monte Urbiña, la vía pasa junto al palacio de Arzamendi y a cierta distancia la aldea de Luko (km 6,7).
Km 7,4
En el km 7,46 abandonamos el trazado original del ferrocarril. Damos de lado a la estación de Urbina y su entorno (en manos privadas) para desembocar en la barriada de Urbina. La estación conserva su edificio de viajeros en perfecto estado como vivienda particular, bautizado con la clarificadora denominación de “El Apeadero”, por si quedara alguna duda.
Desde Urbina hasta la estación de Villareal (Legutiano) las obras del tren de alta velocidad han alterado el trazado original del Ferrocarril Vasco Navarro. La ruta alternativa nos reconduce por el Camino de Bagoeta, pista asfaltada de escaso tráfico. Además, las obras tienen aparejadas cierto trasiego de camiones, por lo que se deberá extremar la precaución mientras éstas perduren. Oportunas y sucesivas indicaciones nos guían, evitando posibles extravíos, en este cambiante tramo en obras.
Km 10,2
Un desvío señalizado nos permite pasar bajo la línea de alta velocidad y nos devuelve al trazado original del Ferrocarril Vasco Navarro en las inmediaciones de la estación de Villarreal de Álava (Km. 10), que aún sigue en pie pero en un lamentable estado de abandono. La estación quedaba en medio del campo, a casi 5 km de la localidad que le daba nombre. Y nunca mejor dicho que le daba, ya que esta localidad cambió su nombre a la toponimia euskera, siendo conocida hoy como Legutiano. En su solitario conjunto se levantan, aún altivos, los edificios de la estación y de la subestación eléctrica que alimentaba de energía al tendido eléctrico del ferrocarril.
Superada la estación de Legutiano, el trazado deja atrás La Llanada Alavesa con sus campos de labor vestidos de verde cereal, o desnudos por el arado, y encara las primeras estribaciones de la Sierra de Elgea. A la altura del nuevo paso bajo la autovía AP-1 se adentra en el flamante robledal de Santiagolarra. Cubierta por el arbolado, la vía verde llega a la estación de Landa (km 12,8), cuyo edifico de viajeros ha sido rehabilitado para fines sociales. Acto seguido cruza a nivel la carretera A-3002, el acceso a la aldea de Landa, que en la toponimia euskera quiere decir “campo”. Denominación tan rural testimonia la naturaleza de estos paisajes y la transición que se efectúa en el recorrido de esta vía verde desde la populosa ciudad de Vitoria/Gasteiz hasta la muga con Guipúzcoa/Gipuzkoa. Tal es así que en las proximidades de Landa se halla uno de los paisajes más atractivos de la ruta, ya que ésta discurre a pocos metros de la cola del embalse de Ullibarri-Gamboa, un precioso lugar de esparcimiento que cuenta con zonas de baño, juegos para niños, aparcamiento y restaurantes. Desde Landa parte otro bidegorri que bordeando el embalse llega a la localidad de Ullibarri-Gamboa y desde allí hasta la presa del embalse. Un excelente paseo.
Al otro lado del asfalto la vía prosigue para cubrir el que quizás sea su tramo más atractivo. El trazado sube de manera acentuada por el valle del arroyo Arlabán, sumergido en el bosque mixto de hayas, robles y alisos que encierran en su seno los montes Isuskitza y Usokoaitzu, en plena Sierra de Elgea.
Un kilómetro más arriba de Landa, el tramo acondicionado como vía verde concluye en la muga de Álava y Guipúzcoa (km 14). Aquí finaliza el primer tramo acondicionado como vía verde del Vasco Navarro. No obstante, el camino de tierra que nos trajo prosigue durante otro kilómetro más, hasta el restaurante que domina el puerto de Arlabán en el municipio guipuzcoano de Leintz Gatzaga.
TRAMO II: Vitoria/Gasteiz-túnel de Laminoria
De la Llanada Alavesa a los Montes de Vitoria e Iturrieta pasando por Estíbaliz.
Km 0

En Vitoria/Gasteiz el antiguo trazado del Ferrocarril Vasco Navarro ha sido engullido por el crecimiento urbano. Por ello, los tramos I y II de la vía verde del Vasco Navarro quedaron separados e inconexos. Sin embargo, desde finales de 2015 el ayuntamiento de Vitoria/Gasteiz trabaja para completar la travesía urbana mediantes carriles bicis (bidegorris), que den continuidad a la Vía Verde a su paso por la capital alavesa.
Mientras esperamos la finalización de dicho proyecto, celebramos el estreno de una pasarela y un tramo de plataforma en las inmediaciones de Olaranbe, que han permitido trasladar el comienzo del tramo II de la Vía Verde del FC. Vasco Navarro al mismo casco urbano de Vitoria/Gasteiz. El inicio se sitúa ahora en la rotonda de Esmaltaciones (Sureste del casco urbano), donde la calle Heraclio Fournier se convierte en la carretera al cementerio de El Salvador (A-2130).
De la rotonda de Esmaltaciones parte un carril bici (bidegorri) que, sobre el antiguo trazado del ferrocarril, avanza entre las naves del polígono industrial de Uritiasolo (a la izquierda) y la carretera a El Salvador (a la derecha), hasta llegar a los restos del edificio de automotores de Puente Alto (km 0,9). El único vestigio del “Trenico” que queda en Vitoria/Gasteiz formaba parte de la estación intermodal de Olarizu. Actualmente se encuentra en ruinas, pero desde diferentes ámbitos se reclama su recuperación por su historia y localización. Resulta ideal para acoger un punto de alquiler de bicicletas e información sobre la Vía Verde.
Desde Puiente Alto, la Vía Verde deja atrás la urbe vitoriana y surca los campos agrícolas, por el nuevo tramo acondicionado de antigua vía, anteriormente mencionado, que lleva hasta la también nueva y flamante pasarela metálica de estética ferroviaria. La pasarela, situada a la altura de las instalaciones deportivas de Olaranbe (km 1,5), permite sobrevolar la carretera a El Salvador, eliminando un cruce muy peligroso tanto para los usuarios de la Vía Verde como para los de las instalaciones deportivas.
Al otro lado de la pasarela la vía sigue surcando la llanada de campos de cereal hasta llegar a las inmediaciones de Otazu. A este pequeño pueblo se puede acceder por una de sus calles, antes de cruzar la espectacular pasarela sobre la carretera A-3104 y el río Santo Tomás. En la orilla contraria se hallan el área de descanso y el apeadero de Otazu.
El buen gusto de D. Alejandro Mendizábal, Ingeniero jefe de la construcción del ferrocarril y padre de los edificios de las estaciones del Ferrocarril Vasco Navarro se deja notar en esta coqueta estación, cuyo edificio asemeja a una casa de campo con balconada y porche. El edificio, que se conserva de forma impecable, ha sido usado a temporadas como albergue turístico dependiente del ayuntamiento de Vitoria/Gasteiz. Y en la pradera, ahora existe una sombreada área de descanso con una fuente.
Desde Otazu no hay pérdida posible: La vía se embarca en la travesía de la plana Llanada Central, donde describe una larga entre primaverales mareas de cereal. Pero no todos son campos de labor en los márgenes de la vía. Un gran trecho de esta recta se ve flanqueado, a su izquierda, por el tapial que delimita el camposanto de El Salvador, la gran necrópolis de capital alavesa.
A unos 2,5 km la vía se aproxima a otro pequeño pueblo de esta llanada: Aberasturi, cuya señera torre eclesial se va nos haciendo más visible, poco a poco, a la derecha de la traza. La vía esquiva las casas del pueblo, cruzando a su salida la carretera hacia Vitoria/Gasteiz previo paso por el pontón de Aberasturi. Al otro lado del paso a nivel aguarda otro edificio singular. La estación de Aberasturi parece más un chalet residencial (de hecho, ésta es la función que desempeña hoy día) que un inmueble destinado a acoger viajeros. Tan sólo los andenes testimonian el uso que un día tuvo este recinto. Antes de dejar Aberasturi, desde el paso a nivel merece la pena que nos acerquemos hacia las calles del pueblo, donde se dejan ver algunas imponentes casonas blasonadas, testigos de pasados esplendores.
Una gran trinchera taja las laderas del monte Arrezabala, en una de las implacables rectas que caracterizan a este tramo del ferrocarril por La Llanada. A la salida de la trinchera, sobre un alto terraplén, ya podremos contemplar el santuario de Estíbaliz. Cruzado el alto terraplén la vía se interna en un frondoso quejigal.
La vía, en un discretísimo ascenso, se aproxima a Andollu. En esta localidad pegada a la carretera de Estella el Ferrocarril Vasco Navarro bifurcaba en sus vías. En su majestuosa estación, los ferroviarios se empleaban en mover las agujas que encarrilaban los trenes, bien hacia tierras navarras, o bien hacia las duras rampas por las que los automotores eléctricos trepaban hacia el santuario de Estíbaliz. El cruce de la transitada carretera sería hoy uno de los puntos negros de esta ruta si la Diputación Foral de Álava, cuando recuperó este trazado como vía verde, no hubiera construido un flamante paso inferior.
Al otro lado del paso (km 6) la ruta se divide en dos: el ramal de 3,2 km a Estíbaliz (a la izquierda) y el itinerario principal prolongándose 11 km más hacia el túnel de Laminoria (a la derecha).
Ramal del Estíbaliz (Longitud: 2 km)
Para llegar hasta Estíbaliz desde Andollu, la ruta efectúa una decidida curva hacia el norte, ascendiendo entre un suave paisaje de tierras de labor. En este ascenso será fácil escuchar los roncos sonidos de las locomotoras del Talgo o de las potentes eléctricas que remolcan trenes de un hermano mayor de este modesto ferrocarril: la línea en activo Madrid-Irún. Las fugaces pasadas de aquellos trenes discurren a poco más de 1 km de nuestra ruta, al otro lado de las casas de Elburgo, una pequeña población que se divisa hacia el noreste. Hacia la izquierda también pueden contemplarse las casas de otra pequeña localidad alavesa: Villafranca.
Un par de curvas, en las que la vía se interna en otra profunda trinchera, sirven para que ganemos altura casi sin darnos cuenta y llegar a los andenes de la estación de Estíbaliz. En este ascenso, cruzaremos bajo un paso superior, obra de hormigón que dio continuidad a una ruta que, reconozcámoslo, tiene mucha más solera que la nuestra: el Camino de Santiago. Poco después nos cruzaremos con un sendero de tierra, la antigua ruta senderista que va desde Estíbaliz hasta Argandoña. Este sendero puede ser una buena alternativa para personas con movilidad reducida y carritos de bebés, que así evitan un tramo de escaleras existente al final del ramal de Estíbaliz.
El término del ramal a Estíbaliz fue concebido como un simple apeadero en fondo de saco, en el que llama poderosamente la atención la elegante arquería que, al tiempo de servir de soporte al talud, daba cobijo a los viajeros que esperaban los trenes. Una corta escalera conecta los andenes de la estación con el gran aparcamiento del santuario, donde otra escalera, bastante más larga, nos acerca a la entrada de la iglesia. En torno a esta pequeña joya románica se ha levantado un gran complejo que atiende a peregrinos y todo tipo de visitantes. Una vez disfrutadas las maravillas del Santuario de Estíbaliz bajaremos de nuevo a la ruta principal, para seguir las huellas del trazado principal del Ferrocarril Vasco Navarro.
Km 6
De vuelta a la línea principal, la vía verde vuelve a trazar una larga recta por los llanos campos de labor, junto a la chopera que adorna el arroyo Morinalde. La recta acaba en el cruce a nivel de la carretera que, a la derecha, se introduce en la localidad de Trokoniz. Al otro lado del asfalto, al frente, un trazado alternativo rodea el apeadero de Trokoniz (7 km) bajo la presencia de la elevada iglesia. El apeadero, destinado en un principio a albergar a los ingenieros, ha sido recuperado de manera ejemplar. En la actualidad acoge una innovadora escuela.
Tras el apeadero el camino que nos lleva se divide en dos. La alternativa derecha se encumbra nuevamente a la rasante férrea y se encamina hacia el túnel de 157 m, el primero del recorrido, que pasa bajo el entorno arbolado de la ermita de Santa Lucía. A la salida del túnel de Trokoniz la Vía Verde del FC Vasco Navarro gira a la izquierda. Acompasada a las primeras estribaciones montañosas vuelve a trazar una larga recta. Surca una amplia extensión de campos de labor hasta llegar a la carretera y a la localidad de Erenchun. Al otro lado del asfalto, al frente, un camino de tierra deja a un lado el pueblo y se encamina hacia la ruinosa estación de Erenchun (10 Km.). A partir de Erenchun La Montaña Alavesa deja de ser un horizonte lejano, para convertirse en una formidable barrera al alcance de nuestra mano derecha. La traza asciende levemente y se aventura por el piedemonte serrano. Para mantener la rectitud en terreno tan accidentado, los ingenieros echaron mano de una sucesión de altos terraplenes y profundas trincheras. Para los responsables del ferrocarril esas altas trincheras, al llegar el invierno, supusieron un quebradero de cabeza. Las nevadas más copiosas formaban tales neveros que habrían de emplearse varios días en despejarlos, dejando sin servicio al tren por periodos de más de una semana. La trinchera más famosa por este asunto, conocida como Mendioz, está poco antes de llegar a Erenchun.
Km 12
Del apeadero de Gauna sólo queda la explanación enmarcada por plátanos; los mismos árboles que prolongan su sombra por el camino asfaltado que se dirige a la cercana población de Gauna. El apeadero (12 km), de seguir en pie, sería un gran hito en la ruta. Tras saciarse de Llanada, la vía por fin gira a la derecha y se aúpa sobre las laderas de los Montes de Vitoria. En este punto la vía verde sufre notables cambios en la pendiente, el paisaje que la envuelve y su rectitud. El llano da paso a una atenuada ascensión atrincherada o aterrazada en la ladera a modo de magnífico balcón; los campos de labor ceden su sitio a un mágico hayedo acompañado de robles, acebos y arándanos, a veces clareado, a veces muy sombrío, que en otoño se viste de múltiples colores; y bajo los dictados de una orografía accidentada, el trazado se curva a compas de las laderas montañosas.
Vestida de verde, y nunca mejor dicho, la antigua vía llega al área recreativa de la estación de Ullibarri-Jauregi (14,6 km), de cuyas emparejadas poblaciones aparece distante. El edificio de viajeros fue demolido, pero la central eléctrica de Rotalde aún se mantiene intacta. Seguidamente, la vía verde pasa bajo el llamativo paso del Camino de Txintxetru.
Poco más arriba la Vía Verde acaba por encauzarse por el barranco de Santa Lucía, donde alcanza una bifurcación (señalizada) a la altura de una balsa de agua: a la izquierda la alternativa al túnel de Laminoria; al frente la vía verde se alarga 600 m más hasta la valla que impide el paso al intransitable túnel de Laminoria o de la Divisoria (Km. 17). Antes del túnel quedan las ruinas de la casa del Túnel, un robusto edificio que se utilizó durante las obras del túnel como oficina de dirección y alojamiento de empleados. Más tarde albergaría cuatro viviendas para las familias de la brigada de vías y obras del tramo entre Atauri y Ullibarri. El impracticable y peligroso túnel de Laminoria pone fin a este tramo de la Vía Verde del Vasco Navarro.
Alternativa al túnel de Laminoria (longitud: 8 km)
El túnel de Laminoria es sin duda, con sus 2.250 m de longitud, la obra más emblemática del Ferrocarril Vasco Navarro. Pasa bajo el puerto de Ullibarri, collado que separa los Montes de Vitoria de los Montes de Iturrieta, conectando la Llanada Alavesa con el valle de Laminoria y la cabecera del Ega, territorio inscrito en la comarca de La Montaña Alavesa.
Muchas fueron las historias sobre la construcción de la galería subterránea. Las brigadas de obreros e ingenieros que atacaban sus dos frentes tardaron dos años en encontrarse. Las apuestas sobre su encuentro o el error de cálculo en el trazado reflejaban claramente la ansiedad por su conclusión. Al final el cálculo fue casi perfecto. Tan sólo hubo una desviación de siete centímetros.
Sería una experiencia increíble que los usuarios de la vía verde pudieran cruzar el túnel. Lamentablemente, derrumbes e inundaciones no han dado margen para su recuperación. Sin túnel, la conexión entre la boca norte y la boca sur del túnel de Laminoira no ha sido sencilla técnicamente, ni resultará fácil para aquellos ciclistas o paseantes con un mínimo de forma.
La alternativa es un camino montañero que, unos 600 m antes del túnel de Laminoria, cruza el arroyo de la Rosa sobre el dique de la balsa de agua, pasa bajo la carretera y trepa por la ladera, bajo la penumbra del hayedo, hacia el puerto de Guereñu, superando rampas de hasta el 17%. Alcanzado el cénit de la ascensión, el camino baja a la carretera de Musitu, por la cual continuaremos descendiendo hasta la ermita de Santo Toribio, donde una rampa nos permite acceder de nuevo al trazado original del ferrocarril. En total son 8 km bien señalizados que en nada tienen que ver con las facilidades de una Vía Verde, pero que sin duda añaden grandes dosis de aventura y la posibilidad de continuar la Vía Verde del FC Vasco Navarro hacia Estella.
TRAMO III: Ermita de Santo Toribio - Murieta - Estella/Lizarra
De la Montaña Alavesa a Tierra Estella siguiendo las huellas del “trenico”.
Km 25
Este tercer tramo del Ferrocarril Vasco Navarro acondicionado en buena parte por Diputación Foral de Álava y el Ministerio de Agricultura, Pesca, y Alimentación comienza en la sencilla ermita de Santo Toribio, sita en el kilómetro 28,6 de la carretera Maeztu-Musitu. La forma más sencilla de llegar allí en coche es desde Maeztu, donde tomaremos la carretera a Iturrieta, Agurain y Salvatierra (A-3114). Después de superar el bonito encañonamiento que hay tras Leorza, (Los Pocilones) y antes de llegar a Cicujano/Zekuiano, nos desviaremos (a la izquierda) en dirección a Musitu (A-4144).
De la ermita parte un camino hormigonado que atraviesa el arroyo y la pista a las canteras de Laminoria, y luego se convierte en una corta rampa que nos permite subir a la vía verde del FC Vasco Navarro, para plantarnos a 1,4 km más allá de la boca sur del túnel de Laminoria. Es una lástima no poder acercarse y ver de cerca la faraónica galería, pero la condición de la traza lo impide: se convierte en una pista de tierra privada y muy peligrosa, siendo la boca del túnel difícil de encontrar. No en vano canaliza el constante trasiego de vehículos pesados en dirección a las canteras de áridos que copan el Valle de Laminoria.
El Real Valle de Laminoria es un espacio geográfico articulado por el río Musitu, recostado al norte sobre la ladera meridional de los Montes de Vitoria e Iturrieta. Antes municipio independiente, hoy es un concejo perteneciente al municipio de Arraia-Maeztu que cuenta con apenas un centenar de vecinos. A nuestros ojos, Laminoria se percibe como una sierra agreste y boscosa, allí donde las canteras no han mordido la faz montañosa.
Los primeros pasos sobre el tercer tramo del FC Vasco Navarro dan la espalda a un solitario paso superior y se encaminan dirección sur (hacia la izquierda) en compañía de un enorme tubo metálico. La Vía Verde traza una larga recta aterrazada sobre el bravío cauce del Musitu, entre laderas montañosas cubiertas de quejigo.
A la altura del paso superior de Cicujano el recto trazado férreo se tuerce. A la izquierda aparecen la estampa de la pequeña aldea de Cicujano y su rotunda iglesia entre campos de labor rodeados de bosque. Casi al final de la curvatura aparece el bien conservado apeadero y la boca de entrada al túnel de Leorza (km 26,2). La galería tendría 200 m de siniestra oscuridad, dada su curvatura inicial, si no fuera por su iluminación artificial.
Doscientos metros más allá del túnel se levanta el paso sobre la carretera Leorza-Aletxa (A 4145), desde el que se obtienen las vistas más cercanas de Leorza y el posterior paso rocoso que encañona al río Musitu.
Una pasarela sobre la carretera a Cicujano y un pontón sobre el río Berrón permiten la entrada a Maeztu (km 27,6), localidad cabecera de municipio que cuenta con numerosos servicios. El trazado del ferrocarril perfila el casco urbano por su costado izquierdo. Al poco el firme de tierra da paso al asfalto y un carril bici de color rojo o bidegorri se prolonga hasta la flamante estación de Maeztu. El bonito y gran edificio de viajeros, hoy de uso municipal, marca el fin de Maeztu. El carril bici da paso de nuevo a un firme de tierra que, nuevamente acompañado del tubo metálico y emparejado a la carretera, atraviesa el puente de Peñasalada sobre el curso del Berrón-Ega y otro segundo puente sobre el canal de las Ferrerías.
En la otra orilla la antigua vía del ferrocarril se curva a la derecha, posicionándose al pie de la Peña las Cinco, sita en el imponente monte Arboro. El bosque se come nuevamente a la vía verde. Una profunda trinchera taja la falda de esta quebrada, abriéndose al otro extremo una agradable sorpresa entre montañas, quejigos, arces y avellanos: la zona recreativa de Zumalde (km 29,1) con su agradable merendero, una piscina natural y otra convencional (hay para todos los gustos), praderas y zonas de juego.
Km 29,3
Tras el área recreativa de Zumalde la traza original del ferrocarril ha sido invadida por la remodelada carretera Vitoria-Estella. La ruta se ha visto obligada a desligarse del ferrocarril y a buscar una alternativa: una flamante pasarela (km 29,3) cruza la carretera y el río. En el extremo contrario hay una pista de tierra que, a la izquierda, habremos de compartir con otros vehículos de camino a la pequeña y coqueta ermita de la Soledad (km 29,9), que aún conserva su ábside románico. Sobre nuestras cabezas, a la izquierda, asoma la imponente crestera caliza que culmina Peña las Cinco.
Más allá de la ermita el camino es engullido literalmente por el arbolado. Se sucede un tramo delicioso junto a la orilla derecha del río hasta alcanzar el azud, el viaducto y túnel de Atauri (km 30,2). El viaducto de Atauri con 105,3 m de longitud y 8,5 m de altura se alza sobre siete arcos. Su curvada estampa es impresionante. Sobre él se ha instalado un área de descanso, desde la que se obtiene una bonita vista aérea del azud que retenía la cristalina corriente y alimentaba la regadera de Atauri.
El túnel de Atauri tala el monte de El Fraile y da de lado al oprimido cauce del Berrón-Ega. Superado Atauri nos encaminamos hacia la estación (km 31,5). El edificio de viajeros está en ruinas, aunque el ayuntamiento de Arraia-Maestu tiene la intención de restaurarlo.
Desde la estación la carretera invade nuevamente la traza de ferrocarril, por eso la ruta vuelve a tomar una alternativa: antes de llegar a la estación, en el lado izquierdo, un paso inferior bajo la carretera y un puente de la antigua carretera sobre el río nos posicionan ante el primer camino de tierra que, a la derecha, corre por las faldas del Monte Arboro. Este camino alternativo asiste a las idas y venidas del bosque de ribera que cubre el zigzagueante cauce. A la derecha despunta el magnífico cresterío que, emergiendo del hayedo que cubre la ladera, se alarga desde el monte Gustaldapa hacia el monte Soila, límite oriental del Parque Natural de Izki.
Km 33,3
En el kilómetro 33,3 una nueva pasarela metálica, junto a la que existe un área de descanso, nos devuelve al margen derecho y al trazado original del ferrocarril. Nuevamente sobre el rastro férreo, la vía verde exhibe cierta rectitud adornada por la frescura de las aguas y su bosque de ribera, hasta alcanzar el puente de San Saturnino (km 34) sobre el Berrón-Ega, junto al que hay un área de descanso. La vegetación se desborda entre el puente y el túnel de la Fuenfría, una pequeña galería artificial construida para evitar los derrumbes de la inestable ladera. A la salida del túnel encaramos una larguísima recta de 2 km, jalonada por un paso elevado y el puente San Saturnino (km 35,5). En sus inmediaciones un área de descanso nos permite reposar. Esta larga recta finaliza a los pies de la bien defendida Antoñana (km 36), población medieval con sabor a miel que bien merece un paseo. En Antoñana una flamante pasarela nos permite cruzar limpiamente la carretera A-132 y alcanzar los vagones de ferrocarril ahora reutilizados como punto de información de la Vía Verde del FC Vasco Navarro y la Montaña Alavesa.
Km 36
A partir de Antoñana la traza original del ferrocarril ha sido ocupada, aunque se va a acondicionar una alternativa al lado del río para evitar la carretera. La alternativa planteada prosigue por la carretera local a Bujanda (A 3136) y la peculiar ermita rupestre de San Román, horadada en la roca del monte Muela. Por la carretera dejaremos a un lado la bonita estación de Antoñana, ahora en uso particular, mientras el pueblo con su campanario escoltado por inmensos paredones de roca queda atrás. Unos 600 m de asfalto más adelante, un cartel indicador nos invita a desviarnos a la izquierda. Se trata de un camino de tierra que, sobre un paso superior, atraviesa el tramo desahuciado de la plataforma del tren y desciende en paralelo a una trinchera ferroviaria.
Al final de dicha trinchera, la ruta se incorpora al trazado original del antiguo tren (Km. 36,7), convertido ahora en una ancha, larga y recta pista de tierra en el seno de la vega del río Berrón, (Km. 37,9). Este camino corre paralelo al denso sotobosque que cubre el río, entre campos de labor y los bosquetes de quejigos, constreñido por las laderas que preceden al llamativo monte Muela. Límite sureste del Parque Natural de Izki, la Muela es una inmensa mole caliza coronada por bosques de hayas y bujedos, con unos abruptos cortados meridionales donde anida una interesante colonia de buitre leonado.
Al llegar a una profunda trinchera ferroviaria, coronada por el arco de un paso superior, habremos de estar atentos. Superada la trinchera la vía se desvía de la pista principal, para salvar la cristalina corriente del río Berrón sobre el agraciado viaducto de Santa Cristina (Km. 38), construido con sillares y hormigón. Es de destacar también el paso por Alboredo y los puentes sobre el río Izki.
Km 39,7
La vía solventa la transitada carretera A 132 sobre una estilizada pasarela de madera. Excelente mirador, desde ella no perderemos detalle del parque de Fresnedo, donde las aguas fluviales son retenidas en una generosa piscina, en torno a la cual gira un área recreativa con campos de juego, bancos y un amplio césped donde dejarse caer.
A partir de la pasarela asistimos a un cambio de compañía y paisaje. El río Berrón se entrega a río Ega, compañero hasta Estella; y la vía se despoja del abrigo montañoso para explayarse por los llanos campos agrícolas que conforman el valle de Campezo. Bienvenidos a un amplio espacio embebido de horizontes que el antiguo ferrocarril surcará mediante tres largas rectas: La primera va de la pasarela sobre la A-132 al décimo y último salto sobre el río Berrón (Km. 40,8), ofreciendo amplias panorámicas a la sierra de Codés y los paredones de Lóquiz, murallas rocosas que cierran por la derecha y la izquierda el valle de Campezo. La segunda recta se dibuja entre el último puente sobre el Berrón, denominado puente Tarifa y el cruce a nivel de la carretera que va al valle de Arana (Km. 41,8). Por esta carretera (a la derecha) también podemos acceder al último pueblo de Álava, antes de entrar en tierras navarras. Santa Cruz de Campezo, capital comarcal, goza de un notable patrimonio y brinda un rico avituallamiento. La tercer recta se dibuja en el valle de Campezo tras sortear, por el costado izquierdo, el antiguo edificio de Automotores de la desaparecida estación de Santa Cruz (Km. 42) y la hilera de adosados que la secunda. Una larga recta entre Santa Cruz y Zúñiga y el paso en la muga al que en la zona se le ha denominado siempre “El Confín”, marcan este tramo.
Km 46. Desde Santa Cruz de Campezo hasta Estella /Lizarra
En las inmediaciones de Zúñiga (km 46), la primera población navarra, surge la ruinosa estación de dicha localidad y una deliciosa área de descanso a la sombra de enormes plátanos. Este hito en el camino constata el paso del alavés valle de Campezo a la navarra Tierra Estella y anuncia un rotundo cambio en el paisaje. El recorrido por los homogéneos campos de labor llega a su fin.
La vía se adentra ahora en el desfiladero de Arquijas, quizás la parte más agreste y montaraz de este tramo del Ferrocarril Vasco Navarro. La guinda la pone el viaducto de Arquijas sobre el río Ega (Km. 48,2) de nueve arcos y casi 30 m de altura.
Acontinuación del viaducto, el ferrocarril optó por escapar de una orografía demasiado enrevesada y atravesar directamente la montaña excavando el largo túnel de Acedo o Arquijas (Km 48,4). El resultado es un largo paseo subterráneo que, con sus más de 1.400 m de longitud, constituye uno de los grandes atractivos de esta ruta por las frías y cavernosas sensaciones que transmite. El túnel tiene iluminación en todo su recorrido.
Desde la población de Acedo la vía verde prosigue por la cuenca el Ega, atravesando las poblaciones de Ancín, Mendilibarri y Murieta (Km. 59,8).
Entre Murieta y Zubielqui el original trazado del ferrocarril no se pudo recuperar, habiendose utilizado caminos alternativos a la transitada carretera. Este, ha sido el último tramo recuperado por el Ministerio en 2018. Así, habrá que recorrer 9,5 km pasando por Murieta, Zufía, Arbeiza y Zubilequi (Valle de Allín). Desde Zubielqui (Km. 69,3) se alcanza Estella/Lizarra por un tramo asfaltado tipo carril bici de 3 km que llega al destino final del antiguo tren, la Jocabea e Ignaciana Estella/Lizarra.
Cabe apuntar que la imponente y antigua estación de ferrocarril Estella acoge hoy un punto de información turística y la sede del Consorcio Tierra Estella.
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